Este fin de semana estuve guardada en el hospital los dos días, pero tampoco me puedo quejar, estuve en el sector de suites asi que no hay mucho trabajo, algunas visitas son casi sociales... leí el libro La Reina del Sur de Pérez-Reverte.. me encantó!!! no lo pude dejar desde que lo empecé!! excelentes personajes.. muy complejos... originales... los entiendes.. y una vez más, me identifiqué increíblemente con la protagonista.. porque 1. se llama teresa 2. le encanta el libro del Conde de Montecristo.. ella igual que yo encuentra todas las explicaciones de la vida en él... 3. piensa, no, está convencida, de que todos los libros existentes hablan de ella!! jajajaja, porque se encuentra reflejada, explicada y comprendida en los personajes que lee... y 4. después del Güero no se puede enamorar, en parte por fría y calculadora, y en parte por protección, por miedo...
Cosas relevantes del fin de semana: el papá de José Alfonso me preguntó como está mi hijo doctora? y no le contesté como hubiera querido, de haber tenido unos segundos más para tranquilizarme y comprenderlo, yo también he estado ahí y ni siquiera por eso pude darle la respuesta que necesitaba... en fin...sigo siendo la misma... Tengo una paciente que es mi tocaya.. Teresa García.. tiene 80 años y parece como de 65, está impresionante... es alzada y snob como ella sola.. pero me cae bien.. es un señorón... ya no me trata hacia abajo como al principio y como trata a los demás.. al contrario ya me dice tocaya... "no te quites el segundo apellido porque hasta los albañiles se apellidan García".. le admiro el temple y la seguridad y tranquilidad que tiene.. ni siquiera sus hijas que no son las enfermas... y en cierta manera admiro y me gusta como se porta y como actúa, de verdad como si fuera de sangre real... y no está bien. No quiero querer ver a los demás hacia abajo. Lo pienso. Lo siento. Lo hago. Frecuentemente.
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Este blog lo creé solamente para poder entrar al blog de Dani y poner comentarios, pero ahora, dos años después casi, voy a usarlo como mi diario virtual que pueda accederse donde sea. No quiero pasar más tiempo sintiendo que no dejo huella de las cosas que siento y vivo, que en ese momento son tan intensas que creo que nunca las voy a poder olvidar, y después por falta de tiempo, por estar tan ocupada que vivo la vida como por encimita o porque decido "olvidar" o ignorar esos sucesos o sentimientos, una vez más, porque no tengo tiempo o no me puedo dar el lujo de lidiar con ellos en el momento... es como un círculo vicioso... y lo que queda es que pasan los días, semanas, meses, años... y de repente me doy cuenta de que no estoy dejando grabadas muchísimas cosas en mí...
Si entras y lees lo que aquí ponga, ignóralo, seguramente serán cosas incongruentes o hasta preocupantes, fruto de mi consciente, inconsciente, subconsciente...
Hoy por ejemplo es el último día que veo a Dani, mañana se regresan a Torontolo voy a extrañar mucho... su sonrisa que se esboza muy lentamente en lo que reconoce algo que le gusta, o ve a alguien que quiere o capta algo nuevo, emocionante, que no conocía antes... su "¡HolaTía Tere!" que en un segundo aclara todas mis angustias, frustraciones, miedos y tristezas y hace que lo quiera abrazar hasta que ya no me soporte y me empuje lejos de él...
Dani el día que encontró su sombra, ese objeto negro que lo seguía o lo guiaba, dependiendo de qué lado del sol se pusiera, y desaparecía cuando se acercaba a los árboles donde los demás estábamos acostados sobre el pasto.. y una y otra vez gritaba de emoción y volvía a salir al sol a perseguir o a guiar a su sombra, sin nunca poderla alcanzar.. que cosa tan increíble ver a un niño darse cuenta del mundo que lo rodea..
Dani busca a la luna cada vez que sale afuera de la casa y ya oscureció.. y cuando la encuentra la nombra y la sigue, como si estuviera hechizado por la luna.. y canta uuuu uuuuu que es el inicio de una canción sobre la luna que él se sabe...
Dani descubriendo su cuerpo.. loq ue más le llama la atención ahorita son sus pies, cuando los sacamos de su escondite de calcetines y zapatos... no sólo los suyos, cada vez que me ve pasar se agacha y dice: pes... y trata de tocármelos, y si me quito los zapatos en ese momento y lo dejo acariciarlos deja salir su sonrisa que hace que cualquier cosa deje de importar... y más si hago uso de mi buena elasticidad y se los pongo en los cachetes y en el pelo y le hago piojito y lo rasco... pero bueno, además de los pies propios y ajenos, es un motivo de júbilo encontrarse el pilín y tocárselo y gritar: ¡pene! y soltar su carcajada llena de emoción... y suena tan raro oír a un niño tan chiquito gritar una palabra tan seria..